¿Cómo les fue en Ecuador? ¿Han visto más posibilidades de tocar afuera?
M: Fue una experiencia muy bonita: nuestra primera salida del país. Éramos como uno niños, fue muy bonito cantar para los tigres y las niñas de allá, y fue una manera de despertar en el mercado internacional y querer más. Nosotros vamos por más, por nosotros y por qué es hora que el rap del país tome el mando en Latinoamérica, entonces también es por ustedes. De México llegan propuestas, de Argentina, de Chile, pero estamos tranquilos. Cuando sea el momento pueden tener la seguridad que el nombre del país quedará en alto.
Soul AM ahora hace parte de Doble Porción ¿Cómo surgió esa dinámica? ¿Qué le aporta Soul a Doble Porción que no estuviera antes?
M: A Soul lo conocemos desde hace unos años atrás. Es hasta anecdótico, porque junto a él tocamos la primera vez que fuimos a Bogotá. ¿Por qué recurro a esto? Para mostrar que todo es un proceso natural que nunca forzamos y, por lo tanto, hoy tenemos dinamismo, amistad y ganas de atrevernos a explorar nuestro propio universo musical. Lo que nos aporta Soul va más allá del rap: el hombre tiene su propio bagaje en la música, ha recorrido y tiene una influencia de la música electrónica notable. Para nadie es un secreto que hay raperos combinando estos dos sonidos, y de ahí han salido cosas legendarias.
S: Con Doble Porción hemos tenido un proceso, tanto personal como musical increíble. Hemos fundamentado un equipo de trabajo sensacional. Junto a Santi y Juli estamos trabajando en un nuevo álbum que, por el momento, suena increíble. Hemos evolucionado: creo que la dedicación y la pasión que tenemos nosotros tres por esto ha dado frutos. Solo te cuento que vamos a ser pregoneros en esto que hacemos.
Ellos son mi banda, son personas, son increíbles, son mi grupo, están en mi sangre ese par de caballos. Realmente no ‘decidí’ trabajar con ellos, creo que naturalmente llegó el momento: nos conocemos hace varios años y en ese tiempo cada uno se fue afilando, la vida es grande y nos juntó. Ahora estamos haciendo cosas increíbles, estamos en otro nivel y con lo que viene próximamente, (ya todos se darán cuenta a lo que me estoy refiriendo con esto) evolucionamos.
¿Cómo sienten el proceso de profesionalización de Doble Porción?
M: La vida es un cambio constante, y la música hace parte de él. Soñábamos poder entregar un producto de más calidad en todos los aspectos. Ahora estamos en ese proceso, queremos que vivan una experiencia completa, ¡Entregarles una sensación, no solo una canción! Para mí esto es la profesionalización.
Mañas, ahora qué es padre, ¿cambia su perspectiva frente a la música y el rap?
M: Voy a decir algo que puede sonar fuerte y lo pueden polemizar, pero es así. Yo creí que mi hija iba cambiar mi música y entonces me iba a aquietar y me iba hacer menos explícito. O, tal vez, alguien lo creyó y lo esperaba. Pero no fue así: ser papá es hermoso, amo a mi hija. Pero también es una guerra interna, un constante ‘¿Hasta dónde soy yo y hasta donde es por ella?’. Lo acepté joven, y joven llego a la conclusión de que yo debo limpiar el camino de Támara, no a mi música. Yo no quiero criar hipócritas y somos el reflejo de esta época. Ella tiene que ver, cuando tenga una edad apropiada, cómo es el mundo o como creemos que es, y que ella decida.
¿Cambia su forma de escribir canciones cuando es usted solo, cuando es con Doble Porción o cuando es con La Grasa?
M: ‘La Grasa’ grabarla era siempre ir a jugar contra el mejor, tú a tú, solos y solo con un beat, una hoja y un lapicero. A veces las dos últimas ni eran necesarias. Grabar ‘La Grasa’ fue un momento de inspiración extraterrestre: yo recuerdo un par de semanas que le dimos muy duro, ahí salió la columna vertebral del álbum. Fue tan fuerte que los temas que desechamos pueden duplicar en cantidad el número de los que van a salir en este proyecto.
Mañas, ha contado que el reguetón es una influencia grande en su música ¿De qué forma?
M: Yo soy del 92. En el 2002 tenía 10 años, en esa época empezó a entrar e reguetón a Medellín, yo era un niño que antes de ir bailar a los garajes el dembow iba a bailar vallenato, mañé y champeta. El reguetón reemplazó eso y hoy en día no hace falta decir el poder que tiene.
¿Cuáles son sus temas favoritos de reguetón, actuales o viejos?
M: ‘El bueno, el malo y el feo’, ‘Súper Gansteril’, ‘Se activaron los anormales’, ‘Al natural’ y
Party en casa’.
¿Por qué cree que algunos fans del rap le tienen tanto odio al reguetón?
M: No hay que ser muy inteligente para entender por qué los raperos están en contra del reguetón: muchos de ellos hacen cosas con el estilo del rap y les duele que las hagan. A mí no, yo lo disfruto, muchos de ellos me han tratado con más respeto que algunos raperos. Ese odio no es más que envidia.
¿Le gusta que la gente piense en usted como rapero?
M: A mí no me gusta que piensen como ‘Aaaah, este es tal’. Quiero que la gente saque su propia conclusión. Es claro que soy y somos música, pero yo veo cómo somos más cosas: somos arte. Y si antes tenía una sensación de desapego con la sociedad, ahora creo que, sin querer ser buenos, ¡podemos sembrar otras generaciones para que sean artísticamente independientes y sostenibles!
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