
responde una voz ronca al otro lado del teléfono, con un acento paisa arrastrado y con cierta emoción del saludo corto. El que está en la línea es el mismo que sin quererlo bautizó un movimiento que sacudió a una nueva sangre del rap en Medellín y de Colombia en general. Su disco de 2015, Rap de la montaña, terminó por darle la identidad a un sonido que representa y hace sentir orgullosos a los oriundos de estas tierras, a los
MCs, los
beatmakers y, por supuesto, al público que se apoderó del concepto y se lo tomó personal.
El personaje al otro lado de la línea es
Mañas Ru-fino, la mitad de Doble Porción, un militante de MBZ, una voz que con muy poco filtro en lo que narra y muchos
skills en lo que desprende su lírica, ha aportado a esta nueva generación del rap colombiano un sentimiento de satisfacción al escucharlo.
Mañas es lo explícito y lo introspectivo, lo sagaz y lo frentero, todo en las barras que le toque tirarse, en el beat que le pongan, en el modo que le dé la gana.
Me escribió hace unos días a decirme que hoy, 14 de septiembre, se iba a tirar un reggaetón y quería que hiciéramos esto, que habláramos de esta nueva etapa.
La polémica no va a ser algo nuevo: desde que lanzó en marzo de este año su canción "Curt Kovein" como Doble Porción, las críticas han sido el pan de cada día. Se les acusa de "vendidos", de dejar el
under para volverse mainstream, de "caspear" su rap por trap, y ahora de hacer reggaetón. Sin embargo, según él, la música sigue siendo la misma, solo que su exploración sonora está destruyendo las barreras de los géneros y está retándose a sí mismo a conocer cosas nuevas, saliendo de su zona de confort sin que esto signifique una ofensa a los raperos ni a sus seguidores.

Aprovechando el lanzamiento de su nueva canción "Fletez" junto a Juan Sinatra de The Colombians, decidí hablar con Mañas sobre esta nueva etapa, el supuesto declive del rap de la montaña, sus motivaciones y el futuro de su proyecto con Métricas Frías.
Qué ha pasado con Doble Porción en los últimos dos años desde Manzanas a la vuelta, uno de los discos más aclamados del rap paisa en los últimos tiempos, hasta lo que estás lanzando hoy,
que ya es la entrada en firme al reggaetón?
Digamos que más que al reggaetón a la música en general, dejando las barreras musicales a un lado. ¿Sí me entiende? No se trata solo del reggaetón, aunque eso es lo más opuesto a lo que hacíamos.
En estos dos años hemos crecido como personas, también han crecido las responsabilidades que tenemos. Ya dejamos de ver todo también tan inocente, como si todo se diera; me refiero a que si uno pone más de su parte, le va mejor. Es una transformación personal y una búsqueda también de lo que queremos ser en el futuro, cómo nos vemos y a qué tipo de música queremos llegar. No es dejar el rap, sino en general aprender más de la música.
Cuenta un poco de eso que dices que han crecido ustedes y con eso las responsabilidades.
Antes de que naciera el disco de Manzanas a la Vuelta, mi bebé estaba en la barriga todavía, entonces yo también era más 'pelao' y como que uno fluía más, uno hacía lo que le trajera la vida y se iba acomodando a las cosas que pasaran. En este momento todo es más planificado y hay cosas que se tienen que cumplir, como poder responder por la niña, Santiago (Métricas) ya responde por su mamá también, entonces ya es un juego con la vida, de poder estar bien para poder dar buena música, ¿me entendéis?
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